| Expedicion en San Francisco |
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SAN FRANCISCO.— Si un buen día un desconocido te llamara por teléfono y preguntara si quieres participar en una expedición de 6,000 millas desde Alaska hasta Cancún, México en bicicleta, ¿qué responderías? Para Rachel Scdoris, una atleta de Oregon de 24 años que ha cruzado Alaska con su trineo de perros en la carrera Iditarod (de 1,150 millas) —a pesar de tener una discapacidad visual— la respuesta fue un sencillo "Sí!". Scdoris conoció a Diego González Joven, quien organizó la expedición hace unos meses. Los dos atletas habían escuchado sobre las hazañas del otro anteriormente y una reunión informal fue suficiente para comprometerse al increíble viaje que comenzó en septiembre, cuando empezaron a pedalear una bicicleta tándem hecha de bambú y fibra de carbón en Anchorage, Alaska. Durante los próximos meses, los dos ciclistas cruzaron sierras, bosques y llanos —seguidos por un vehículo con provisiones manejado por el hermano de González Joven— en su ruta hasta San Francisco, California. "Es un reto, pero no es nada que no pueda hacer", dijo Scdoris en inglés, durante su paso por la ciudad en noviembre. La expedición —que actualmente se encuentra en el norte de México— tiene el propósito de motivar a otros a lograr sus propias metas, dijo González Joven, un mexicano de 26 años. "Nada es imposible", afirmó González Joven y sonrió. "Cuando uno tiene una meta, por muy imposible que suene, independientemente de las capacidades físicas, mentales y monetarias, puedes alcanzarla". González Joven —que mencionó entre sus logros atléticos el haber escalado las montañas más altas de los E.E.UU., y México, y haber viajado de Panamá a Ecuador en velero— ha retado el concepto de "imposible" desde los 16 años, cuando comenzó a viajar por su cuenta. Tanto él como Scdoris, quien anhela participar en los próximos Juegos Paraolímpicos, esperan que su aventura también aumente el nivel de conciencia sobre la importancia de una vida saludable y sustentable. "Queremos no sólo motivar a la juventud a que se comprometa a sus metas, sino que lleven una vida sana, se alimenten bien y que lo hagan como un hábito para su salud, algo primoridal", agregó González Joven, mientras descansaba en un sillón del hotel Hyatt, que les ofreció alojamiento gratis después de escuchar sobre su travesía y paso por la ciudad. "También estamos recaudando fondos para UNICEF, y haciendo conciencia sobre la contaminación y el cambio climático". Desde la incomparable vista de su bicicleta —hecha en California por mexicanos— González Joven y Scdoris han visto que el glaciar McKinley en Alaska se ha encogido y que la inmoderada tala de árboles continúa en ciertas regiones. *Más en elmensajero.com. Lo peor ha sido la basura que hemos visto en la carretera", dijo González Joven. "Lugares tan bonitos y de repente la gente tira basura… a uno le puede tomar un minuto pero la basura se queda ahí por muchos años". El vehículo de apoyo de la expedición esta equipado con un sistema generador solar y eólico que utilizan para preservar alimentos y cocinar. González Joven también planeaba preparar biodiesel como combustible para el vehículo a partir de desechos de comida y de basureros a su paso. Sin embargo, el plan de reciclaje cambió cuando el vehículo se descompuso al inicio del viaje y tuvieron que conseguir otro carro (de gasolina regular) para el resto de la expedición. Según González Joven, algunos de los retos más difíciles que han experimentado son: cuando el vehículo se descompuso en las montañas de Alaska, subir las cuestas de montañas con intensa lluvia y soportar temperaturas bajo cero a su paso. "También el no poder conseguir fondos para hacer el viaje", dijo González Joven, agregando que el costo estimado de la expedición será de $150,000 dólares. Ya han conseguido parte del monto a través de diversos patrocinadores en los EE.UU. y México. ¿Y cuáles son algunos de los momentos más destacados de su aventura?, se le preguntó. "De hecho nos ofrecieron oso en Alaska, hemos visto de todo", dijo González Joven, quien es estudiante de ingeniería eléctronica en Austin, Texas. "Pero cuando lleguemos a México yo creo que no me voy a despegar de los puestos de tacos, esa va a ser mi vitamina T", bromeó. jero.com |




